Audioguía
133. The Met Fifth Avenue, Obras maestras: una visita comentada, Segunda planta, Primera parte
Observe las enérgicas pinceladas que conforman este paisaje de verano. Las gruesas capas de pintura transmiten la fuerza del viento, el movimiento ondulante del trigo y de los árboles y el calor extremo de la tarde. La sensación de inmediatez es asombrosa. Van Gogh pintó este paisaje in situ, en contacto directo con la naturaleza.
A su llegada al sur de Francia en 1888, Van Gogh se quedó asombrado ante la imagen de los cipreses dispersos por el campo. Este lienzo es una de las diversas obras que se centran en estos majestuosos árboles, cuya forma comparó con la de un obelisco egipcio. Van Gogh los describió como «una brizna de oscuridad en un paisaje soleado». La claridad de la luz y los colores brillantes del campo también llamaron la atención de Van Gogh, que había vivido la mayor parte de su vida en un clima menos agradable del norte de Europa. En una carta a su hermano Theo, comparó el cielo de esta pintura con «una pieza de tela escocesa» y se refirió a la obra como uno de sus mejores paisajes de verano.
En los tiempos de Van Gogh, el arte se encontraba en un cambio constante, pero los artistas continuaban inspirándose en la tradición, incluso el mismo Van Gogh. Si quiere saber más detalles, pulse el botón de reproducción.