Audioguía
130. La visita comentada del director, Segunda planta: Estancia de Damasco
En todos los rincones de este salón invernal de recepciones se observan signos acogedores y de comodidad. Una entrada en forma de arco y una fuente le dan la bienvenida y, más allá, en una plataforma elevada, vemos bancos encastrados que ofrecen asiento a los invitados. Cada superficie está decorada con lujo. Observe el techo, las hornacinas en las paredes y la carpintería con frutas y flores en relieve así como las inscripciones poéticas en árabe. Al otro lado de otro patio, se encontraría una estancia similar pero más abierta que sería la sala de recepciones de verano.
Este interior procede de la ciudad siria de Damasco y data del año 1707. En esa época, Damasco era centro comercial de la provincia y esta decoración nos transmite el ambiente de la casa de un mercader próspero.
En ese momento, Damasco formaba parte del Imperio otomano, cuya capital era Estambul. Este Imperio era una gran potencia que, muchas veces, entraba en conflicto con las fuerzas europeas. Recuerde los enormes lienzos de Tiepolo que le mostré antes: se pintaron para la casa de Venecia de una familia que participó en varias campañas contra los otomanos, aproximadamente en la misma época en que se diseñó esta sala. A pesar de las frecuentes hostilidades entre Oriente y Occidente, el comercio rara vez se interrumpió. Recuerde la alfombra turca en el cuadro del pintor holandés Vermeer.
En nuestra siguiente parada, nos trasladamos de nuevo a Occidente y avanzaremos en el tiempo hasta el París del siglo XIX. Vuelva hacia atrás por estas galerías, luego gire a la izquierda y, a continuación, otra vez hacia la izquierda.