Audioguía
103. The Met Fifth Avenue, Obras maestras: una visita comentada, Primera planta
Hemos llegado a uno de los lugares más populares entre los visitantes del museo: el templo de Dendur. La fachada del templo está dominada por dos columnas con capiteles de decoración floral. Esto pone de relieve una idea del antiguo Egipto: el templo representa el mundo con la vegetación que crece desde la tierra fértil (el suelo del templo) hacia el cielo (el techo del templo). La puerta y las paredes del templo están decoradas con relieves que muestran las ofrendas que el faraón realiza a los dioses. El templo de Dendur pertenece a una fase tardía de la arquitectura del antiguo Egipto. El faraón aquí es en realidad el emperador romano Augusto, dado que en aquella época —hace aproximadamente 2000 años— Egipto se había integrado al Imperio romano. Sin embargo, la estructura y la función de este templo siguen los ideales egipcios.
A diferencia de los edificios religiosos actuales, los templos del antiguo Egipto no se concebían como lugares de culto donde la gente se reunía para orar. Más bien eran considerados como el hogar de los dioses donde cada día se efectuaban rituales, idealmente conducidos por el rey. Pero en la práctica, los sacerdotes actuaban como sustitutos a la hora de oficiar estos ritos. Si se fija en el interior del templo, verá que hemos colocado la estatua de una sacerdotisa dentro para representar esto precisamente. En la antigüedad, las estatuas de los dioses principales se mantenían dentro de los santuarios, en las cámaras interiores. Sin embargo, durante los festivales, la población local podía ver a las deidades cuando se trasladaban las esculturas a la terraza con vistas al Nilo.
Este templo es relativamente pequeño si se compara con otros, pero resulta igualmente impresionante. Estaba emplazado en un lugar llamado Dendur a orillas del Nilo, en la región de Nubia situada al extremo sur de Egipto. Cuando se construyó la Presa alta de Asuán en la década de los sesenta, se temía que un gigantesco lago artificial inundara un gran número de monumentos antiguos. Estados Unidos colaboró para evitar que quedasen sumergidos para siempre bajo las aguas. Como muestra de agradecimiento, el gobierno de Egipto entregó este templo, que fue uno de los monumentos rescatados de la zona, como regalo al pueblo estadounidense. Esta ala del museo fue construida expresamente para albergar este edificio antiguo, lo que hace posible que podamos vivir la experiencia única de visitar un templo egipcio real aquí en Nueva York.*
Nuestra siguiente parada nos traslada a un lugar muy distinto: al ala estadounidense del museo.