Audioguía
125. El Greco, Vista de Toledo
Este fascinante paisaje es prácticamente una pieza única en la obra de este artista conocido como el Greco por su procedencia griega. El Greco nació en la isla de Creta, donde aprendió el arte de los iconos, pinturas sacras para la Iglesia ortodoxa. Más tarde, se mudó a Venecia y se internó en la pintura italiana. Por último, se trasladó a la ciudad española de Toledo, donde, a finales del siglo XVI, pintó este lienzo con un estilo personal muy singular.
A primera vista, causa perplejidad la extraña grandeza de la vista que el Greco pintó de su ciudad de adopción; un paisaje que ha sido bautizado como una representación sobrenatural del lugar. El Greco se deleitó reorganizando el perfil de la ciudad, emplazada en lo alto de una colina con vistas al puente romano. El cuadro da mayor prominencia a la catedral y al Alcázar. El tratamiento que el pintor dio a un monasterio a la izquierda, da la sensación de que este flota sobre una nube. En lo alto, el cielo tormentoso manifiesta el poder de Dios y de la naturaleza, oscureciendo los edificios y transformando la vegetación en un verde inquietante. El modo en que las formas flotan y se retuercen hasta formar siluetas insólitas también es un rasgo característico de las figuras del Greco. Podrá comprobar esta peculiaridad en la magnífica colección de su obra que se expone en esta galería.
Si quiere saber cómo llegaron estas obras a nuestra colección, pulse el botón de reproducción. En nuestra siguiente parada nos acercaremos a otro pintor: Rembrandt.